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El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA presentó este miércoles su informe de bienestar infantil y reveló que el 2025 cerró con 53,6% de los niños y adolescentes por debajo de la línea de pobreza, mientras que 10,7% quedó en situación de indigencia. En ese contexto, se registraron menores que dejaron de acudir a consultas médicas por problemas económicos.

El informe analiza múltiples factores que permiten reflexionar sobre la necesidad de políticas integrales que aborden no solo las privaciones materiales, sino también las experiencias cotidianas de exclusión, malestar y desigualdad que marcan la vida de miles de niños, niñas y adolescentes (NNyA) de Argentina

En 2025, el 28,8% de los NNyA experimentó inseguridad alimentaria, con un 13,2% que la sufrió en su forma más severa. El relevamiento encontró que la asistencia tuvo que llegar a sectores que no recurrían hasta el momento a estos programas de ayuda, debido al deterioro del nivel de vida y las dificultades para comprar alimentos.

Los autores del estudio señalan que estos valores nombrados muestran una mejora respecto a 2024, pero se mantienen por encima de la década de 2010, afectando principalmente a hogares pobres de nivel socioeconómico bajo.

Acceso a la salud

El 19,8% de los niños, niñas y adolescentes dejó de asistir al médico, al odontólogo o a ambos servicios por problemas económicos durante 2025.

La atención odontológica es la más postergada (17,4%), superando ampliamente a la médica (11,6%), lo que evidencia las dificultades específicas que enfrentan las familias para acceder a este servicio.

En ese ítem además se destaca que el 61,2% de los NNyA carece de cobertura de salud a través de obra social, mutual o prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema público, lo que constituye el valor más alto de la serie.

Vivienda y vestimenta

La Encuesta de la Deuda Social Argentina 2025 estimó un 53,6% de NNyA en hogares pobres por ingresos, mientras que un 10,7% quedó en situación de indigencia. «Aunque ambos indicadores mejoran respecto de 2024, permanecen en niveles altos en perspectiva histórica», resaltan los autores del informe.

Según este relevamiento, el año pasado el 18,1% de los niños vive en viviendas precarias y el 20,9% en condiciones de hacinamiento. El acceso a servicios básicos se mantiene como una deuda importante, el 42% reside en hogares sin saneamiento adecuado.

Por otra parte, el documento señala que el 37,5% de los NNyA experimentó privaciones en su vestimenta por problemas económicos. La brecha social indica que el 58,3% en el estrato más bajo no pudo adquirir indumentaria.

Este último punto recoge además un impacto emocional: el 12,3% de los niños, las niñas y los adolescentes dijo no poder vestirse como sus pares, mientras que el 6,9% sostuvo que sufre por ello.

Esta afectación -explica el cuerpo de especialistas detrás del informe- se hace presente mayormente en la adolescencia y se asocia con mayores dificultades para construir vínculos y, por derivación, menores oportunidades de aprendizajes.

Cabe apuntar que, al hacer foco en la salud mental de este grupo etario, el 18,1% de los menores de 5 a 17 años presentó síntomas de tristeza o ansiedad desde la perspectiva de sus adultos de referencia.

El relevamiento además recogió que el 27,3% de los NNyA tiene pocos amigos o dificultades para hacerlos, lo cual -resaltan los profesionales de distintas disciplinas que intervinieron en el documento- no es un dato menor, ya que quienes enfrentan estas dificultades tienen casi el doble de probabilidades de no aprender mucho en la escuela.

«El aislamiento social opera como una barrera en un espacio que debería ser de encuentro y transmisión de conocimientos», enfatizan desde el Observatorio de la UCA.

Socialización y cultura

Las condiciones de crianza exponen privaciones que exceden lo material. El 30,5% de los NNyA no comparte lectura con adultos, el 19,6% no festeja su cumpleaños y el 26,9% comparte cama o colchón.

A esos indicadores hay que sumarle déficits en el accesos a actividades formativas: el 55% no realiza actividad física extraescolar y más del 80% no participa en actividades culturales.

Estas carencias afectan especialmente a los sectores más vulnerables y limitan las oportunidades de desarrollo. La pobreza -tal explican desde el Observatorio de la UCA- no es solo falta de ingresos, es también carencia de experiencias, vínculos y estímulos clave en la vida cotidiana.

Autor: admin