Crecen las denuncias por amenazas y hostigamiento en las cobranzas por deudas impagas
Un informe oficial reveló que las denuncias por prácticas abusivas durante las gestiones de cobro se triplicaron en menos de tres años. Llamadas intimidatorias, mensajes por WhatsApp, amenazas de embargos y contactos con familiares o empleadores figuran entre los reclamos más frecuentes de los consumidores.
El aumento del endeudamiento de los hogares ya no solo preocupa por el crecimiento de la morosidad. También se multiplican las denuncias por amenazas, acoso y hostigamiento durante las gestiones de cobranza. Un relevamiento de la Dirección de Defensa del Consumidor de la provincia de Buenos Aires advirtió que las prácticas abusivas por parte de agencias de cobranza y estudios jurídicos crecieron de manera sostenida y encendieron una alarma sobre los límites legales en la recuperación de deudas.
En la provincia de Santa Fe, numerosas familias también denuncian este tipo de maniobras, que incluyen llamados intimidatorios, mensajes por WhatsApp y amenazas de embargos para generar temor y acelerar el pago de las deudas.
Según los datos oficiales difundidos por Ámbito, las denuncias encuadradas como «Prácticas abusivas» bajo el submotivo «Acoso» pasaron de 393 casos en 2024 a 1.064 durante 2025. La tendencia continuó este año, entre enero y el 31 de mayo de 2026 ya se habían registrado 1.237 denuncias, superando el total contabilizado durante todo el año anterior.
Los reclamos apuntan principalmente contra agencias de cobranzas y estudios jurídicos que administran o adquieren carteras de créditos impagos de bancos y entidades financieras. Entre las conductas más denunciadas figuran llamados reiterados en horarios nocturnos o durante fines de semana, mensajes intimidatorios por WhatsApp o correo electrónico, amenazas de embargos, inhibiciones de bienes o pedidos de quiebra sin respaldo judicial, simulación de notificaciones judiciales y comunicaciones dirigidas a familiares, vecinos o empleadores del deudor.
En algunos mensajes, incluso, se advierte sobre supuestos embargos de cuentas bancarias, inmuebles, muebles o salarios, pese a que ese tipo de medidas solo puede disponerse mediante una resolución judicial. Especialistas en defensa del consumidor sostienen que estas prácticas buscan generar temor para acelerar el pago de las deudas y, en muchos casos, vulneran los derechos de los usuarios.
El fenómeno también comienza a reflejarse en otras provincias. En Santa Fe, asociaciones de consumidores aseguran que crecieron las consultas de personas que reciben llamados constantes, mensajes desde números desconocidos o reclamos por deudas cuya existencia desconocen o que incluso ya se encuentran prescriptas. También advierten sobre casos vinculados a estafas virtuales que derivan en falsas gestiones de cobro.
Otro de los aspectos que genera mayor preocupación es la falta de identificación de quienes realizan los contactos. Según explican desde organizaciones de defensa del consumidor, muchas comunicaciones provienen de supuestos estudios jurídicos o empresas de cobranzas que no acreditan representación ni documentación respaldatoria sobre la deuda reclamada.
Las entidades también alertan sobre situaciones en las que las gestoras contactan a empleadores, familiares o vecinos para informar sobre la supuesta deuda de una persona, una práctica que consideran incompatible con el deber de trato digno establecido por la Ley de Defensa del Consumidor y que, dependiendo de las circunstancias, podría derivar en responsabilidades legales.
Frente a este escenario, los organismos de Defensa del Consumidor recuerdan que ninguna empresa puede utilizar amenazas o mecanismos de hostigamiento para exigir el pago de una deuda y que los consumidores pueden denunciar estas prácticas cuando consideren vulnerados sus derechos. El crecimiento de las presentaciones refleja que el problema del sobreendeudamiento ya no se limita al aspecto económico, sino que también impacta en la salud emocional y la vida cotidiana de miles de personas.
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