Endeudamiento escandaloso. Caputo lo hizo de nuevo: estatización de la deuda privada externa

El Banco Central se endeudará por un monto de hasta U$S 30.000 millones para rescatar la deuda privada de las empresas importadoras. Emitirá Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL) a los que podrán acceder en pesos los importadores de bienes y servicios, que se liquidarán en 2027 en dólares. Luego de anunciar un plan de guerra que pulverizará salarios y jubilaciones, Caputo avala un endeudamiento escandaloso.

Por la tarde del miércoles tuvo lugar una reunión del Directorio del Banco Central (BCRA), ahora presidido por Santiago Bausili. En la misma se decidió la emisión de deuda del Central hecha a medida de las empresas importadoras de bienes y servicios pendientes de pago.

A través de la Comunicación “A” 7918 se informa la creación de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL). “Podrán participar en las suscripciones de estos instrumentos sólo importadores de bienes y servicios por hasta las importaciones que tengan pendientes de pago” y el plazo máximo de pago es hasta el 31 de octubre de 2027.

El BCRA informó que la Moneda de suscripción serán “pesos al tipo de cambio de referencia publicado por el BCRA en función de la Comunicación «A» 3500 correspondiente al día hábil previo a la fecha de licitación.” Mientras que se pagaran en dólares, más precisamente “dólar estadounidense a la amortización y/o con opción/es de rescate anticipado en favor de los Titulares. La cancelación de dicho ejercicio de opción solo podrá ser en pesos dollar linked.” Estos bonos además pagarán un interés del 5% anual en dólares.

Se trata de una escandalosa emisión de deuda del Central para hacerse cargo del endeudamiento de las empresas importadoras. La deuda de importadores con proveedores extranjeros, que se mantuvo en promedio en 30 mil millones de dólares en los últimos años, aumentó durante 2023 a casi 58 mil millones de dólares, como resultado de la escasez de divisas que generó la sequía. Esto llevó al BCRA a demorar o reducir la entrega de divisas, generando que se acumularan los impagos de las firmas con sus proveedores. Ahora, el nuevo titular del BCRA quiere «resolver» esto vendiendo este nuevo bono a los importadores para que salden sus deudas. Es un pasivo que mantendrá su valor en dólares y que generará rendimientos financieros hasta 2027. Entre todas las soluciones posibles al tema del aumento de la deuda entre privados, el BCRA elige la peor, su conversión en una deuda pública.

La medida es escandalosa no sólo por la suma -que se acerca a los 30 mil millones de dólares- sino también porque en gran parte es deuda intrafirma. Es decir, son deuda contraídas con empresas del mismo grupo. Por estos motivos la medida ha sido cuestionada por economistas de distintos sectores políticos. Carlos Rodríguez, ex asesor económico de LLA, llego a decir en redes que “¿Puede que parte de esa deuda sea con falsas empresas exportadoras creadas por el mismo importador en el extranjero? O sea, una maniobra para vaciar al BCRA? Merecerían por lo menos ser auditadas esas presuntas deudas. ¿Además, porque el BCRA tiene que refinanciar deudas del sector privado? El que le presto y entregó la mercadería sabía el riesgo que tomaba.”

Caputo sostuvo que el problema principal de la economía argentina era su “adicción al déficit fiscal”. Sin sonrojarse llegó a decir que “En la Argentina se gasta más de lo que se recauda. Funciona igual que en sus casas, si el país tiene que gastar más de lo que recauda, le pide al FMI, a los bancos o al Banco Central. Financiar ese déficit con deuda genera problemas financieros; si se financia con emisión del Banco Central, el valor del peso cae”, declaró el ministro omitiendo su responsabilidad en el endeudamiento serial durante el macrismo.” Caputo fue parte del gran endeudamiento macrista, fue director del BCRA y luego ministro de Finanzas. Ahora está detrás de esta estatización de deuda de las empresas.

Desde el gobierno del ultraderechista y libertariano, Javier Milei, vienen amenazando con una hiperinflación que podría llegar al 15.000 % anual, es terrorismo económico. Su fin es convencer al pueblo trabajador sobre la inevitabilidad del brutal ajuste en curso, que pulverizará salarios y jubilaciones. Pero esto no es cierto, las medidas que anuncian tienen claros ganadores: los bancos, exportadores, los especuladores.

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